Rincon Habanero El Torreón de la Chorrera
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El Torreón de la Chorrera

Torreón de la Chorrera, fortaleza ayer y rincón habanero para el esparcimiento en nuestros días

 

El fuerte de Santa Dorotea de la Luna de la Chorrera se terminó de construir en mayo de 1646. Esta fortaleza formaba parte de la defensa de La Habana. Parte de esa defensa era proteger la desembocadura del rio la chorrera hoy Almendares y evitar que barcos enemigos de la Corona Española se abastecieran de agua dulce en esa localidad.
 
El torreón de la Chorrera se debió a Juan Bautista Antonelli, el hijo del constructor del Morro y de la Punta. Originalmente era redondo, como las torres que había en las costas de España para rechazar los ataques de los moros, estaba artillado y tenía capacidad para 50 hombres.
 
El torreón que vemos hoy en día se construyó después que La Habana regresó al poder de España luego de la Toma de La Habana por los Ingleses.
 
Se propuso su construcción por el gobernador Pedro Valdés a principios del siglo XVII, y reiterada su necesidad por otros gobernadores. Después de una visita en el año 1633 por una comisión a la que la Junta de Guerra del Consejo de Indias le encomendó dictaminar, fue ordenada su construcción urgente por la Real Cédula del 30 de enero de 1635, debiendo México situar los fondos.
 
Sin embargo, nada se hizo hasta el mandato de Álvaro de Luna (1639-1646), quien, temiendo un ataque de holandeses y portugueses, se apresuró a construir el fuerte con la contribución económica de los vecinos, cansado de pedir los fondos a México sin que los enviaran.
 
Por orden del gobernador Antonio de Oquendo, el capitán Juan Alférez escogió el lugar donde se debía situar el castillo de La Chorrera y confeccionó el plano del mismo.
 
Para dirigir las obras, De Luna mandó a venir a Juan Bautista Antonelli de Santiago de Cuba, quien entendió la premura de la construcción del torreón y convino en que fuera cuadrado con ochenta pies de lado y cuarenta de altura y que cada uno tendría cinco cañones a una altura de veinte pies y otros seis en la cubierta.
 
Antonelli le construyó escaleras fijas separadas de las torres, unidas a ellas por puentes levadizos; construyó aljibes, almacenes y barracas para alojar hasta cincuenta hombres.
 
Por Real Cédula del 17 de septiembre de 1647 el Rey se da por enterado de la terminación de la Chorrera. El fuerte costó 20 mil ducados en total, y fue costeado por los vecinos.
 
El fuerte de la Chorrera pudo probar su valía en la toma de La Habana por los ingleses en 1762, cuando la dotación al mando del cubano, ascendido a coronel de milicias, Luis de Aguiar, sostuvo el asedio de dos navíos ingleses comandados por Lord Albemarle, hasta que se le agotaron las municiones, retirándose luego con el fuerte casi destruido.

En 1931 el torreón, así como los terrenos costeros a su alrededor, se le entregaron a la Marina de Guerra de Cuba para su uso. Actualmente es un rincón habanero para el esparcimiento de la población de la capital de todos los cubanos.